Que te notifiquen un despido nunca es una buena noticia.
Además del impacto emocional, en pocos días tienes que tomar decisiones legales que pueden marcar tu futuro económico.

En este artículo te explico, de forma sencilla, cuáles son los principales tipos de despido, qué diferencias hay entre despido disciplinario y despido objetivo, qué plazo tienes para reaccionar y qué documentación conviene preparar antes de iniciar una demanda.
1. Despido disciplinario y despido objetivo: qué son y en qué se diferencian
En España, la mayoría de trabajadores se encuentran con dos grandes tipos de despido: el despido disciplinario y el despido objetivo.
- Despido disciplinario
La empresa te echa alegando que has cometido un incumplimiento grave y culpable: faltas de asistencia injustificadas, desobediencia, ofensas a compañeros o jefes, acoso, bajo rendimiento muy relevante, etc.
Es, en teoría, la “sanción máxima” dentro de la relación laboral. - Despido objetivo
Aquí la empresa no dice que hayas hecho algo mal.
Argumenta que existen causas económicas, técnicas, organizativas o productivas (por ejemplo, caídas de ingresos, cambios en la organización, implantación de nuevas tecnologías) o determinadas circunstancias personales (ineptitud sobrevenida, falta de adaptación) que justifican la extinción del contrato.

La diferencia clave está en el motivo: el disciplinario sanciona tu conducta, mientras que el objetivo se apoya en necesidades de la empresa o en circunstancias objetivas ajenas a una falta grave por tu parte.
2. Cómo te afecta cada tipo de despido: indemnización, paro y forma de notificación
Más allá de los nombres jurídicos, lo importante es entender cómo repercute cada tipo de despido en tu bolsillo y en tus derechos.
- Indemnización
- En el despido objetivo, la ley reconoce una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades, que en principio debe ponerse a tu disposición en el momento de la comunicación.
- En el despido disciplinario, la empresa no está obligada a pagarte indemnización.
Solo cobrarás una cantidad si el despido se declara improcedente o si alcanzas un acuerdo.
- Forma de comunicar el despido
- Prestación por desempleo
Que el despido sea disciplinario u objetivo no impide, por sí solo, que cobres el paro si has cotizado lo suficiente.
Lo relevante es que la extinción del contrato no se deba a una baja voluntaria y que el SEPE no detecte fraude.

Por eso es tan importante conservar la carta de despido y cualquier documento que la acompañe; será la base para valorar si el despido es procedente, improcedente o nulo y qué cantidad podrías reclamar.
3. Plazo para impugnar el despido: solo 20 días hábiles
Uno de los grandes errores que veo en el despacho es esperar “a ver qué pasa” y dejar pasar los días.
El plazo para impugnar un despido en España es de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido.
- Son días hábiles: no se cuentan sábados, domingos ni festivos.
- Es un plazo de caducidad: si se pasa, se pierde el derecho a reclamar judicialmente, aunque el despido sea claramente injusto.
El primer paso para impugnar un despido es presentar una papeleta de conciliación ante el órgano correspondiente (por ejemplo, el SMAC o el servicio de mediación que corresponda en tu comunidad autónoma).
La presentación de esa papeleta interrumpe el cómputo del plazo, que se reanuda una vez se celebra la conciliación o transcurren los días fijados por la ley sin que tenga lugar.
Por eso, si te han despedido, lo prudente es pedir asesoramiento cuanto antes.
Hay margen para negociar y para estudiar el caso, pero el reloj no se detiene solo.
4. Documentación que deberías reunir antes de demandar
Cuanta más información y documentos lleves a la primera consulta, más precisa será la valoración que pueda hacer tu abogado/a.
Estos son algunos de los documentos más útiles:
- Contrato de trabajo y anexos
Acredita la existencia de la relación laboral, tu categoría profesional, tus funciones y tu salario. - Nóminas y justificantes de pago
Permiten comprobar salarios reales, pluses, horas extra, diferencias entre lo pactado y lo cobrado, o posibles deudas salariales. - Carta de despido
Es el documento clave: en ella la empresa fija los motivos del despido y la fecha de efectos.
Cualquier defecto en la carta puede ser determinante para que el despido se declare improcedente o incluso nulo. - Correos electrónicos, mensajes y comunicaciones internas
Pueden servir como prueba de acoso, discriminación, cambios de condiciones, órdenes contradictorias o represalias. - Calendarios, registros de jornada y testigos
Son especialmente útiles cuando se discuten faltas de asistencia, horarios o rendimiento.
No te preocupes si no tienes todo desde el primer día: la función del despacho es ayudarte a identificar qué falta y cómo conseguirlo.
Pero empezar con un buen “paquete” de documentación facilita mucho el camino.
5. Errores frecuentes que pueden costarte dinero
Hay decisiones aparentemente pequeñas que pueden salir muy caras:
- Firmar la carta de despido “conforme” sin leer ni entender lo que implica.
- Aceptar una propuesta económica sin haber calculado lo que realmente te correspondería si el despido se declarase improcedente.
- Esperar al último momento para pedir cita con un profesional y llegar al despacho con el plazo a punto de vencer.
- No acudir al acto de conciliación o ir sin asesoramiento, perdiendo una oportunidad de negociación muy valiosa.

En un contexto de despido, la información y el tiempo son tus principales aliados.
Cuanto antes consultes y más claro tengas tu objetivo, más opciones tendrás de obtener un buen resultado.
6. Despido, deudas y Segunda Oportunidad: cuando el problema va más allá del trabajo
Muchas personas llegan al despacho no solo preocupadas por el despido, sino también por cómo van a afrontar sus deudas a partir de ahora.
Hipoteca, préstamos, tarjetas, avales familiares… todo eso sigue ahí aunque tus ingresos se reduzcan.

En estos casos, además de revisar la legalidad del despido y la indemnización que puedas obtener, es importante analizar si la Ley de Segunda Oportunidad puede ser una vía para reestructurar o incluso cancelar parte de tus deudas.
Coordinar la estrategia laboral y la estrategia de insolvencia personal puede marcar la diferencia entre unos meses difíciles y un bloqueo económico de años.
7. Qué hacer si te acaban de despedir
Si hoy mismo te han comunicado el despido, estos son pasos razonables:
- Conserva todos los documentos que te hayan entregado.
- Apunta la fecha exacta en la que te han despedido y en la que dejas de trabajar.
- No firmes “conforme” si no estás segura de lo que significa; puedes firmar “no conforme” o “recibido, no conforme”.
- Pide una cita lo antes posible con una abogado/a laboralista para valorar el tipo de despido, los defectos que pueda tener y las opciones de negociación o demanda.
- Si ya tienes deudas o ves que no podrás asumir tus pagos, coméntalo también en la consulta: es el momento de estudiar todas las vías legales de protección.
Si estás en esta situación, no tienes por qué afrontarla solo/a.
Un asesoramiento temprano y honesto puede ayudarte a defender tus derechos laborales, a negociar mejor y a tomar decisiones financieras más seguras a medio y largo plazo.

